Melodías de los tablones

9 Noviembre 2011

En el mes de la música, Osvaldo Wehbe le pone ritmo a la edición de Aquí Vivimos con “Melodías de los tablones”. Un relato sobre la relación entre el fútbol y la música, “el equipo se lleva bien adentro… como la música”, dice.

“Aquel manzano ya no floreció…y fue tal vez por su vejez…”.
La maestra de música se empeñaba en domar a las fieras. Las niñas cantaban bastante bien. Nosotros, los varones, éramos un desastre. Un poco por incapacidad y otro porque hacíamos del momento, cualquier cosa menos un concierto.

La música nos ha acompañado desde muy pequeños a los futboleros.
Desde la canción de cuna de mamá hasta los temas infantiles que cantaban Alberto Closas o Guillermo Brizuela Méndez, que venían en discos simples, algunos duros, otros maleables y lavables como decían en la carátula. Entonces, Cyrano de Bergerac, La mar estaba serena, Sapito quiere volar y otras llenas de inocencia, sonaban desde los tocadiscos de la casa. Y mientras tanto nos iniciábamos en el aprendizaje de los cantitos tribuneros que los mayores conocían por haber ido a la cancha en Córdoba Capital o Buenos Aires o, simplemente, en los campos de juego de la región.

“Sí, sí señores…”, el cantito del inicio. El “Dale campeón” o el “Dale rojo, dale rojo”, con el ritmo de las marchas peronista y radical.

Y entonces, de a poco, la música a la cual saludamos en su mes nos fue acompañando en cada etapa de la vida y el deporte.

El Gordo Troilo tocando y los integrantes de la Máquina de River escuchándolo fue una imagen que recorrió el país, tanto como las canciones de Elías Musimessi, el arquero cantor de Boca. Más cerca en el tiempo, la guitarra de Pancho Sá en las concentraciones de Independiente y más acá aún, el Mono Burgos con su banda.
En el combinado en donde venían radio y bandeja para discos, se mezclaban los temas de Elvis, de Los Beatles, de Billy Caffaro y el Club del Clan, con los relatos que llegaban los domingos por la tarde desde las canchas de Buenos Aires.

En el mes de la música, este tributo tribunero a Santa Cecilia, patrona de la música, joven patricia romana cristiana, decapitada por orden del emperador Marco Aurelio en el siglo II. Dicen que tenía una atracción irresistible por la música. ¿Quién no?, me pregunto.

Las gradas de las canchas fueron capaces de incorporar con letras de ocasión el ObladíObladá de Los Flequilludos de Liverpool y el Beso a Beso de la Mona Jiménez. Integraron al fútbol con algún tema testimonial de Victor Heredia o León Gieco y le pusieron letra a Zapatos Rotos o Vos sos un caradura, la canción de Palito Ortega. Así hace el hincha. De un día para el otro aprende una melodía y le incorpora el contenido de aliento, empuje o agradecimiento en la letra, y ésta se va repartiendo en las almas de una misma popular. Una canción de tribuna nace en una esquina de barrio, en un aula de colegio, en un pasillo de la fábrica o en la noche, charlando con la almohada.

El “Olé… olé… olé… cada día te quiero más”, se fue metiendo de un momento para el otro, revoleando los trapos por encima de las cabezas y quedó para siempre.

El inocente y antiguo “Vamos, vamos Argentina…” se saca como himno cada vez que juega la selección del deporte que sea.

Desde la garganta del hincha parte Cuando los santos vienen marchando hasta un hit de los Cadillac.

En cada acto deportivo hay una melodía de fondo. Esa vieja Marcha del Deporte que suena aún en algunas canchas por los altavoces de La Voz del Estadio. La banda de sonido de Carrozas de Fuego en la entrega de algún premio y las de los mundiales, en las que la de Italia 90 se destacó por sobre el resto. Rendido ante la música. Disfrutándola. Oyéndola. Recibiendo cosquillas en el alma.

Habrá Mozart, Wagner, Pugliese, Piazzola, Charly y tantos otros. Y hay tipos como uno que agradecen a la vida que existan aquéllos.

Es el mes de la música. La que incluye a la que baja desde la tribuna de una cancha. Voces de pueblo. Que cuando son creativas, sensibles, pasionales y no soeces, son una hermosa expresión oral.

Y llevado por el impulso como en aquel acto de la primaria, uno de repente se para y le canta a su camiseta: “Este equipo es un sentimiento, no se explica se lleva bien adentro…”. Como la música.

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2 Comentarios para “Melodías de los tablones”

  1. 1

    QUE NARANJA….hola,con mi señora somos titulares,y tambien como comercio amigo,ambos , de tarjeta naranja de varios años . el tema es que con mi señora estamos recibiendo todos los meses los resumen de tarjeta mas los resumen de comercio amigo en total recibimos mensualmente cantidades de papeles (hojas de buen grosor),me imagino si lo multiplicamos por todos sus socios si esto se pudiese evitar ya sea por viaMAS VERDE Email u otro medio seria un ahorro para uds, y unos arboles mas en el mundo, dede ya muchas gracias. JORGE ANTONIO.

    • 1.1
      Tarjeta Naranja dice:

      Hola Jorge! Muchas gracias por compartir tu comentario con nosotros, el mismo será derivado al área correspondiente. Tu opinión es muy importante para nosotros y la tendremos en cuenta.

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